martes, 21 de agosto de 2012

Buscando amigos que ya lo fueron

El hilo de esta historia podría empezar aquí

Santi, Albert están ahora conectados, ¿quieres chatear con ellos?
¿Dónde estará la opción de buscar mediante correo electrónico? A ver si en el apartado de buscar amigos… claro, debe ser por aquí, ¡venga Maica, que no se diga! Copiar dirección, pegar dirección y buscar… Listo, hay una Carmen Rivas. Es ella, "la bisagras" para las amigas.



Y ahora aunque oficialmente somos amigas desde la infancia voy a solicitar su amistad a través de este botoncito ¡qué horror! A ver cuando me vea si me reconoce, que como sólo tengo puesto mi nombre y debe estar repetidísimo por estas redes, la verdad es que he cambiado mucho, como casi todos los de nuestra edad. Voy a chafardear alguna foto, vaya pues no, hoy me quedaré con las ganas, ahora con el único que podría chatear sería con Santi, pero es que no me apetece.
¡Mensaje nuevo de su actividad!
Acabo de conectarme y ya tengo a Santi pegado al chat, seguro que es él. Carmen Rivas ha aceptado su amistad.
Uy qué rápido, si me ha aceptado es que está conectada ahora mismo, aunque puede ser que tenga un móvil de esos nuevos que... Pero qué ilusión, si hasta me estoy poniendo algo nerviosa… 
...
C- Hola Maica, qué ilusión me hace contactar contigo ¿Cómo estás?
M- Hooooola Carmen, ¡qué rápido! Bien estoy bien ¿y tú?
C- Bien, bien, en seguida llego a casa y me conecto al ordenador, que esto de chatear por el móvil no es muy cómodo, estoy en el parking en cinco minutos estoy contigo, ¡no te me vayas eh!
M- Ok, te espero. Mientras voy a ir mirando tus fotos.
Bueno, tiene dos niños, su marido no sale mucho, se nota que es el que lleva la cámara, ella está guapa, se conserva bastante bien, qué chismosas somos las mujeres.
...
C- Ya estoy por aquí! Perdona que haya tardado más de cinco minutos, pero es que al llegar a casa me he dado una ducha rápida, es una costumbre diaria, quería estar chateando contigo fresquita, que menudo veranillo llevamos. En una semana ¡vacaciones!
M- Hola Carmen, no pasa nada, no he ido contando los minutos, he estado chafardeando tus fotos, jaja, ¡estás muy guapa!
C- Claro y qué esperabas ¿un cardo?
M- No mujer, he hecho lo que tú harás, eso si no lo has hecho ya, chafardear las fotos.
C- Pues no me ha dado tiempo, pero lo haré, claro que lo haré, ¡que soy mujer jajaja!
M- He decirte que el encontrarte hoy por aquí me ha dejado nerviosa, no esperaba que me contestases tan pronto, he probado suerte y ¡zas!
C- ¿Nerviosa… y por qué? ¡con la de tiempo que hace que no nos vemos! ¿A caso no tenías ganas?
M- Al contrario, creo que ha sido por eso, porque ha pasado tanto tiempo que… bueno ¿qué te cuentas?
C_ ¡¡Ufff!! de momento que tengo ganas de pillar las vacaciones y desconectar.
M- ¿Vais a algún lugar en concreto?
C- Pues de momento diez o doce días a La Adrada, un pueblo de Ávila, allí los padres de Ramón tienen una casita preciosa y los niños se lo pasan fenomenal. Y nosotros desconectamos, entre fiestas, noches a la fresca, aperitivos, comidas… ¡ya me estoy engordando sólo de pensarlo! Luego tenemos siete días reservados para ir a Mallorca.
M- Qué bien, veo que tienes las vacaciones completitas. Si te sobran días pásate por Barcelona que nosotros estaremos por aquí, este año ya hemos disfrutado las vacaciones en pleno mes de junio.
C- Pues quieres creer que he ido varias a veces a Barcelona pero nunca he tenido tiempo de hacer todas las visitas que desearía.
M- Es que te fuiste a vivir por una temporada y llevas ya veintitantos años despegada de todo lo que dejaste aquí.
C- Veintiseis para ser exactos. Las circunstancias de la vida se presentaron así, a mi padre lo trasladaron a Huesca y ya nos acomodamos. Y digo nos acomodamos porque a mí me faltó nada para escaparme de casa, lo pasé fatal con el traslado.
M- Recuerdo tus primeras llamadas, fue muy duro separarte de tu lugar de la infancia, tus amigos...
C- Sí, lo llevé fatal, me tiré al menos dos años bloqueadísima, repetí segundo de bup en el instituto nuevo, amistades nuevas ¡fatal vaya!
M- Me lo imagino, nosotras te echábamos mucho de menos, sobretodo yo. Me costó un montón acostumbrarme a no tener a alguien especial a quien contarle mis cosas.
C- Yo también, lloré ríos de lágrimas por volver, de verdad.
M- Ya, es muy fuerte que te separen en plena adolescencia de todo tu entorno y tengas que volver a empezar de nuevo con todo.
C- Recuerdo que hasta que nos pusieron el teléfono me gastaba todas las monedas que veía por casa en la cabina telefónica, para llamarte a ti, ¿recuerdas? Pero cuando se separaron tus padres y te cambiaste de piso te perdí la pista.
M- Sí, la verdad es que en dos años me pasaron cosas terribles, te fuiste tú, mis padres se separaron; me aislé bastante, fue un trauma para mí, aunque más fue para mi hermano.
C- Ostras, Josep, es verdad ¿qué se cuenta?
M- Pues tiene una pequeña empresa de textil y de momento le funciona bien ¡tocaremos madera!
C- Jo, lo que daría porque nos volviéramos a ver todos algún día.
M- Sí, sería bonito.
C- ¿Bonito sólo? Sería especial, muy especial, vernos por estas redes sociales está bien pero…
M- Sí, tú eres de las mías, mejor en persona ¿verdad? Ya se lo decía yo a Sandra el otro día, que por cierto, fue ella quien me dio tu dirección de correo.
C- Sí, me localizó a través de su prima, que nos vimos en Madrid esta pasada semana santa. Qué pequeño es el mundo, fuimos a llevar a los peques al parque de las nieves Xanadú de Madrid y de paso pasar por allí cuatro días en Ávila y mira por donde me la encuentro, aunque mejor dicho, fue ella quien me reconoció.
M- Qué momentazo, a mí me pasa eso de encontrarme contigo al cabo de veintiseis años y creo que aún estaría llorando. Aunque de hecho me ocurrió hace cuatro años algo parecido y...
C- Llorar, eso es lo que hicimos al vernos. Yo tenía esa fama de blanda y llorica en el grupo… ¡jaja! ¿Y qué te ocurrió a ti, con quién tuviste el encuentro?
M- Ahora te cuento. Primero dime, ¿cómo están tus padres?
C- Bien, con algún que otro achaque de salud, pero lo normal a su edad. Ya están jubilados.
M- Pues entonces es la excusa para volver a Barcelona, jajaja!
C- Sí claro me traslado con los bártulos y de nuevo a empezar ¿no? Quita, quita, no quiero que mis hijos pasen por el trauma que yo pasé.
M- Bueno, he visto en las fotos que tienes dos hijos ¿no?
C- Sí dos soles, una niña de nueve y un niño de seis.
M- Pues a esa edad no es tan descabellado, no puedes comparar la edad a la que te separaron de tus amigos con la edad que deben tener tus hijos ahora.
C- No, no, a Laura le da algo a pesar de su edad, con Santi no me preocuparía tanto, de hecho cuando vamos a Barcelona le gusta, quizás porque es pequeño y siempre vamos de vacaciones, al menos un par de veces al año vamos a visitar la familia que quedó aquí, que no son pocos.
M- ¿Santi se llama tu hijo?
C- Sí, ¿qué pasa?
M- ¡Al final lo conseguiste eh!
C- No, conseguí tener un hijo varón para ponerle su nombre pero al Santi Santi...
M- Bueno, tú siempre decías que si tenías un hijo se llamaría Santi y mira por donde. Madre mía, ¿sabes que lo tengo entre mis contactos y que ayer mismo estuve chateando con él?
C- ¡Qué! ¿no me digas? ahora la que se ha puesto nerviosa he sido yo. ¿Y qué es de su vida?
M- Él está bien, fue el último del grupo en casarse, a los 29 años, pero no anda muy fino.
C- ¿Qué le ocurre, está enfermo?
M- No, no. Me refiero a su matrimonio, que no le va demasiado bien, su mujer es azafata de vuelo y se pasa más tiempo en cabina que en su casa y el pobre cree que se la pega con otro. ¿Ves como deberías volver? Que lo mismo Santi si te ve por estos lares se anima y…
C- Y qué… ¿creerás que iba a dejar a su bombón por una antigua amiga de la infancia? No. Además, yo no podría dejar a Ramón.
M- Lo decía en broma, es que tú eras más que una amiga de la infancia y la adolescencia.
C- Ayyysss qué tiempos. La mejor etapa de mi vida, ¡¡buaf!! ya me he puesto melancólica.
M- Pues cada vez que nombres a tu hijo lo vas a tener presente…
C- Sí, cada vez que pronuncio Santi me viene a la mente una cantidad de recuerdos Maica. ¿Por qué será que el primer amor se queda tan anclado?
M- ¡Lo siento amiga, no tengo la respuesta! Yo opino lo mismo, es un sentimiento que se aferra, un estado anormal y único… Uy ya me está saliendo la vena poética a mí también.
C- ¿Pero esto sólo nos pasa a las mujeres o qué?
M- Bueno, yo creo que no, te puedo poner el ejemplo del mismo Santi, siempre que me ha hablado de ti le he notado esa querencia especial, no sé, es que era el más nostálgico, el más romántico y te recuerda mucho, de verdad.
C- Bueno, puede que sí fuese el más romántico del grupo, aunque Daniel no se quedaba atrás.
M- ¿Daniel? ¡Qué dices! 
C- Sí era romántico Maica.
M- Lo confundes con tímido Carmen, nunca dijo de su boca nada que...
C- Pero si sólo había que mirarle los ojos, estaba colado por ti.
M- Sí, todos lo decíais, todos lo veíais, pero yo...
C- Por cierto, sabes algo de él, que ya que hemos hablado del mío…
M- Pues estuve como catorce años sin verlo y me paso algo increíble, que es lo que te quería contar antes. Fui con Álvaro y unos amigos a pasar unos días a Cádiz y me encontré allí a Santi, Joan, César y Daniel ¡me temblaron las piernas en cuanto los vi!
C- Por favor, si sólo faltaba Carlos. Y supongo que te temblarían las piernas al ver a Daniel más que al el grupito en sí, madre mía, veros al otro extremo del país, allí, a los cinco… ¡Eso es mejor que lo que me pasó a mí en Xanadú!
M- Sí, fue increíble, llevábamos tantos años sin vernos que…
C- Qué, qué cuenta, cuenta…
M- Pues que fue maravilloso, el encuentro duró un par de horas a lo mucho pero fue inolvidable.
C- ¿Pero os liasteis o qué?
M- Qué va mujer, fue sólo eso, un encuentro inesperado, de esos que si los planeas no salen.
C- Uyyuyuyyy, eso lo tendríamos que hablar en persona.
M- Sí, entre cafés y Bailey's… ¡jaja! Venga, recorta algunos días de Ávila y venid unos días a Barcelona, tengo dos habitaciones libres.
C- Que no, que con lo interesante que está esta historia no podría permitirme la espera de llegar a Barcelona. ¡Ohh! se me había olvidado que tengo que ir a recoger a Laura a la piscina, tengo unos minutos para despedirme y vestirme. Mañana estaré por aquí a la misma hora, para que me sigas contando.
M- Muy bien, ves, ves, si puedo mañana me conecto y te cuento, aunque yo de ti.. me vendría para Barcelona.
C- ¡Jaja!! qué empeño el tuyo. La verdad es que no podría esperar una tarde con mejores noticias que las de haberte encontrado y haber charlado contigo. ¡Qué placer! Un beso guapa!
M- Lo mismo digo cielo. Nos vemos mañana ¿en tu casa o en la mía? ;-) Besos
¡Al final esto va a ser un buscador de sueños!

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