martes, 1 de enero de 2013

Nadie, nada...

Ese aparato doméstico que ni adorna y está en desuso es el que me ha partido el día hoy. Nadie está preparado para una llamada en un día en el que la mayoría está celebrando el primer día del año con manjares suculentos, y aún quedan restos de serpentinas de papel, gorritos y luces de colores que marean más que el propio alcohol consumido. Nadie tiene las palabras de consuelo preparadas para un momento así, sólo el susurro del silencio prefiere ser partícipe de una conversación a distancia. 



Hoy nada tiene sentido en esos mensajes de felicidad decorada con los mejores perfumes y lentejuelas mientras tú estés ante esa espera anunciada, nada.