lunes, 25 de julio de 2011

Only you


Acrílico sobre tela. Blues 1 en Magenta & Cyan

Llevo toda la tarde ordenando papeles, hastiada de facturas que ni si quiera van a mi nombre, ¿por qué me habré hecho cargo de llevarle a Sandro todo el papeleo de su empresa de transporte? De momento he creado tres montones, mañana si me apetece, que va a ser que no me va a quedar otra opción, remataré mi tarea, la de ordenarlo todo por fechas y perforarlos para ser archivados.
Busqué con qué distraerme mientras rompía sobres y estornudaba el polvo de los papeles, he optado por acompañarme de la radio, que a veces lo hace con música que no me apetece escuchar y locutores que van sobrados de astucia y otras como ahora, que ha empezado a sonar una de B.B. King, todo un rey del diapasón. ¿Quién pudiera tocar la guitarra como este señor? Acaricia la guitarra y coge el mástil como un niño intentando jugar en solitario con su juguete preferido y sin la presencia de su padre.
Cuando escucho un buen blues siempre me transporta a una vida que no he llevado, la de conciertos repletos de humo y pausas con vodka. Esto me ha hecho recordar esas pinceladas que di algunas tardes de sábado en un pequeño taller, donde no faltaba buena compañía, olor a disolvente, a linaza, a tierra mojada cuando un vecino regaba las flores del jardín comunitario, a conversaciones inquietas de niños descubriendo que su primer grafito no dejaba de ser un lápiz, textura seca de pastel entre mis dedos probando acariciar un papel rugoso y miradas perdidas que me hacían aplicar torpemente la pintura sobre la tela. Yo quería pintarte con destreza, pero a falta de seguridad me salías así, con luces de concierto y contrastes perfilados.
Demasiado en exceso es enfermizo y reconozco que a mí a veces me sobra excesiva perfección y demasiado complejo de carencia ante una tela que dice estar acabada pero no le llega la intención al autor.