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sábado, 12 de abril de 2014

Robando puntos cardinales

De norte a sur y de este a oeste he ido dejando reflexiones, pactos, bosquejos y cosas por fotografiar. Le he robado a Huelva algo de su sierra entre el azafranado río Tinto, atardeceres en playas extensas y esa gracia con olor a sal.
A Cádiz un poco de su chispa, algo de sus marismas, y esa Doñana mimada entre dunas de pinares, retamas y lavanda. A Sevilla una pizca de su cielo extenso, olor a jara y azahar, un poquito de incienso y ensayos cofrades de Semana Santa.
Agradecida a ese Trujillo victorioso por haberse dejado conquistar, y que no se ponga celoso por desgastar las dehesas y robarle a Cáceres su románica belleza.
Al resto de lugares que por falta de horas han quedado en la agenda o pasé por casualidad. he dejado una fortuna en miradas, una cuantía de suspiros y un "aquí hay que regresar".

domingo, 16 de septiembre de 2012

Y tan cerca

El hilo de esta historia podría empezar aquí

Maica- Hola Carmen, ¿estás por aquí? ¡Conéctate porfa!
Carmen- ¡Por fin! ayer estuve esperando verte por aquí como una hora, ansiosa por verte conectada, y es que desde la última conexión me dejaste intrigadísima.
M- Lo siento, ayer me tocó quedarme en el trabajo unas horas más y cuando llegué vi tu mensaje pero me imaginé que ya no estarías y ahora acabo de acompañar a Álvaro a llevar su coche al mecánico; para estar más tranquila contigo lo he mandado con mi coche a hacer algunos recados.
C- Qué bien, entonces estamos solas las dos, Ramón y los niños se han ido a la bolera con mi cuñado y sobrinos, así que la tarde es nuestra.
M- Esta conversación sería genial tenerla cara a cara con un café.
C- Sí, sí, pero como por la distancia es inviable, venga, venga, escupe lo que dejamos el otro día.
M- ¿Y por dónde quieres que empiece?
C- Maica, pues por donde va a ser, por tu visita a Cádiz.
M- Madre mía Carmen, sólo nombrar Cádiz se me ponen los pelos de punta, jamás podría imaginarme que a esa distancia podría reencontrarme con aquel grupo y mucho menos con Daniel.
C- Ayyysss quieres creer que desde que me lo dijiste he estado imaginándome el momento, como me habría gustado estar ahí.
M- Pues me acordé de ti, miré a mi alrededor por si era una broma, por si detrás de ese grupo aparecíais tú, Sandra, Esther y Sara, de verdad, no podía creérmelo. Los vi aparecer mientras estábamos en un cocktel-cena-baile que organizaba el hotel. Creo que no se dieron cuenta de mi presencia, mi mesa estaba situada de tal manera que me permitía controlarlos sin que me viesen.
C- ¿Pero no te acercaste a hablar con ellos?
M- Tranquila, tranquila… Estaba tan nerviosa que necesitaba tiempo, en nuestra mesa estábamos Álvaro, su hermana y marido y otra pareja; para completar la mesa se añadieron cuatro suecos que llevaban veraneando en España seis años y se desenvolvían bastante bien con el idioma y más aún con el cachondeo. Aprovechaba que Álvaro y los demás estaban enfrascados en conversaciones y copas para observar al grupo, una enorme planta me ayudaba a no ser vista. Cuando ya habíamos tomado y comido suficiente vi que Daniel se levantaba, era momento de no perderlo de vista, mis piernas temblaban como cuando tenía 15 años Carmen. Los suecos y el resto seguían bebiendo, esta vez con chistes, yo pensando en cómo levantarme de aquella mesa sin llamar mucho la atención, seguí a Daniel con la mirada y cuando se paró en la barra pensé que era el momento de lanzarme, cogí el bolso con la intención de dirigirme al lavabo, pero mi cuñada aprovechó mi gesto para ir ella también, creí que todo se me iba al traste; al salir el destino me echó una mano, la música tenía más volumen y mi cuñado estaba esperando a su mujer justo en la salida, se la llevó a la pista, miré a mi mesa y vi que Álvaro estaba bastante emocionado con el resto, desvié mi mirada hacia la barra y…

martes, 10 de julio de 2012

Destino... Cádiz

Hoy hace ya cuatro años de aquel encuentro, de aquel verano de 2008 y me apetece mucho escribir lo sucedido aunque sea en una libreta olvidada y vieja a la que parecen crecerle las páginas en blanco cada vez que la ojeo…
Llevábamos ya seis años César, Santi, Joan y yo recorriendo países desconocidos por vacaciones, nosotros los llamábamos viajes CCC, por sus comidas, clima y cultura diferentes a los de España. Empezamos a viajar juntos a los veinte años y mientras siguiésemos en estado de "soltería o separados" seguiríamos haciéndolo, sólo el verano pasado Santi desconectó de nosotros porque decidió ir a NY con la que por aquel entonces era su amiga con derecho a algo más, el resto ya separados no teníamos problema alguno. Yo ya tenía ganas de quedarme en la península algún verano y aprovechando que Joan llevaba ocho meses sin trabajo me costó poco convencer al resto para buscar algún paraje nacional. Hay que ver que con lo pequeña que es la península todos teníamos destinos predilectos y para poder ponernos de acuerdo decidimos meter en un bote dos destinos por persona y echarlo a suertes, al final ganó Cádiz. Siempre me atrajo ese punto sur de Andalucía, la unión de dos mares y el buen carácter de sus  gentes a pesar de la lucha con los aires de levante y poniente.


Tuvimos que hacer muchos números para que el presupuesto de Joan no se fuese de las manos. Escoger un hotel a medio camino de las playas más bonitas, que no hay pocas, planear una media de gastos para comidas y un plus especial para los gastos extras de las noches que prometían ser colosales en fiestas. Decidimos hacer los casi 1.200km que hay desde Barcelona hasta Tarifa en coche, me apetecía mucho poner a prueba el coche que había estrenado hacía cuatro meses y descubrir con él y en compañía de mis mejores amigos nuevas carreteras. 
César insistió en que saliésemos a partir de las cuatro de la tarde para ir buscando la noche, pero la verdad es que a esas horas y en pleno mes de julio lo que íbamos es buscando el sol; entre música, risas y fanfarroneos de quién iba a ligar más en Cádiz fuimos dejando al oeste el agotador día con su viejo sol, al otro lado presumía ya una luna creciente, una nueva brisa y olor a pasto seco nos empezaba a dar la bienvenida a las esperadas vacaciones.