El hilo de esta historia podría empezar aquí
M- Hola Carmen, por fin te veo por la red.
C- Hola Maica. Llevo dos días intentando tener un momento libre para conectarme pero me ha sido imposible, y no será porque no he intentado hacerle huecos al reloj.
M- Tranquila, ya me imaginé que estarías liada, yo tampoco he ido demasiado libre que digamos, hemos tenido un compañero de baja esta semana y hemos tenido que hacer entre todos su trabajo, con lo que me ha llevado hacer algunas horas de más esta semana.
C- Ayer mientras estaba esperando a Santi salir de sus clases de taekwondo pensé en la torpeza de no haberte pedido aún tu número de teléfono, al menos me habría distraído un poquito escuchándote durante la espera.
M- ¿Desde cuándo no miras el correo? yo te envié mi teléfono hace un par de días por email.
C- No te he dicho que he ido fatal de tiempo, no he encendido el ordenador desde hace días, luego lo miro. Espero que estés preparada para seguir contándome tu historia de Cádiz.
M- Pues claro, lo dejamos en...
C- En el contacto nena, el contacto.
M- Bueno, me refería a contacto, o sea, al hecho de...
C- Que no te enrolles y le des al teclado, que no quiero escusas de ningún tipo hoy.
M- Pues al llevarme del brazo mi cuñado hacia la pista de baile y dejar atrás a Daniel en la barra me encontré con Santi, el cual me agarró dando giros sin sentido para bailar, intenté no perder de vista la silueta de Daniel en la barra pero mientras me movía entre tanta gente de las manos de Santi vi como Daniel se acercaba a su mesa y acaparaba un vaso de la mano de César, se tragó de un sorbo todo el contenido mientras miraba donde estábamos Santi y yo. Empecé a pensar que con lo poco que le gustaba bailar no se atrevería a acercarse y salvarme de aquel momento tan angustioso, de verdad Carmen, me encontraba fatal, no sé si fue el cava o los giros.
C- O la mezcla de varias bebidas durante la noche guapa, bueno, eso y los nervios hicieron un cocktel en tu estómago fijo.
M- Segurísimo, pero bueno, entre giro y giro apareció Daniel y creo que se me quitó de un plumazo el mal estado, eso o es que su presencia me hizo olvidar el malestar. Apareció con un gesto tímido de los suyos, me cogió delicadamente la mano para relevar a Santi, ¡no me lo podía creer! Encima con la canción que había de fondo, ni más ni menos que la de “cobarde” de Bustamante, tenía ganas de reir por dentro, pensando en las casualidades de la letra para un ser como él, pero al sentir su mano agarrando la mía todo mi cuerpo sintió un escalofrío que aún sigue recorriendo mi ser. Le noté torpe en su ritmo y no entendía por qué no salíamos de aquella pista que lo único que hacía era disfrazar nuestros deseos. Y creo que estuvo a punto pero la canción que vino después le detuvo el intento. Menuda canción Carmen.
C- No sería una lambada jajaja...
M- No, no. Te acuerdas en la disco cuando ponían los lentos y salía la canción de “one more try”, la de veces que busqué la mirada de Daniel para ver si se atrevía a acercarse para bailarla juntos.
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lunes, 29 de octubre de 2012
martes, 10 de julio de 2012
Destino... Cádiz
Hoy hace ya cuatro años de aquel encuentro, de aquel verano de 2008 y me apetece mucho escribir lo sucedido aunque sea en una libreta olvidada y vieja a la que parecen crecerle las páginas en blanco cada vez que la ojeo…
Llevábamos ya seis años César, Santi, Joan y yo recorriendo países desconocidos por vacaciones, nosotros los llamábamos viajes CCC, por sus comidas, clima y cultura diferentes a los de España. Empezamos a viajar juntos a los veinte años y mientras siguiésemos en estado de "soltería o separados" seguiríamos haciéndolo, sólo el verano pasado Santi desconectó de nosotros porque decidió ir a NY con la que por aquel entonces era su amiga con derecho a algo más, el resto ya separados no teníamos problema alguno. Yo ya tenía ganas de quedarme en la península algún verano y aprovechando que Joan llevaba ocho meses sin trabajo me costó poco convencer al resto para buscar algún paraje nacional. Hay que ver que con lo pequeña que es la península todos teníamos destinos predilectos y para poder ponernos de acuerdo decidimos meter en un bote dos destinos por persona y echarlo a suertes, al final ganó Cádiz. Siempre me atrajo ese punto sur de Andalucía, la unión de dos mares y el buen carácter de sus gentes a pesar de la lucha con los aires de levante y poniente.
Tuvimos que hacer muchos números para que el presupuesto de Joan no se fuese de las manos. Escoger un hotel a medio camino de las playas más bonitas, que no hay pocas, planear una media de gastos para comidas y un plus especial para los gastos extras de las noches que prometían ser colosales en fiestas. Decidimos hacer los casi 1.200km que hay desde Barcelona hasta Tarifa en coche, me apetecía mucho poner a prueba el coche que había estrenado hacía cuatro meses y descubrir con él y en compañía de mis mejores amigos nuevas carreteras.
César insistió en que saliésemos a partir de las cuatro de la tarde para ir buscando la noche, pero la verdad es que a esas horas y en pleno mes de julio lo que íbamos es buscando el sol; entre música, risas y fanfarroneos de quién iba a ligar más en Cádiz fuimos dejando al oeste el agotador día con su viejo sol, al otro lado presumía ya una luna creciente, una nueva brisa y olor a pasto seco nos empezaba a dar la bienvenida a las esperadas vacaciones.
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