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domingo, 9 de marzo de 2014

Creciéndose

De nuevo está ahí, creciéndose a los ojos de quien la observa, mostrando la copia exacta de sus valles, la luz ceniza entre sus montañas, de nuevo en silencio converso con ella, la someto a preguntas como lunático que soy. Me paso los meses imitándola, repitiendo mis fases melancólicas hablándole de ti y ella celosa de mis propósitos se oculta tras una nube para evitar juzgarme. Ahí está fiel a sus citas, compañera eterna de esta bola azul, misteriosa y bella, con su singular ciclo naciendo y envejeciendo cada veintiocho días, girando sobre sí enmascarando su edad.
De mí no puedo decir lo mismo, día tras día, mes a mes, año tras año veo mi rostro deteriorarse, todo merma en mí, empiezo a quedarme estancado, a sentirme añejo como este amor longevo superviviente entre tantos renglones.
Dónde quedan las ganas de hacer partidos con mis amigos, mi afán de superarme ante cualquier proyecto, mi apetito en general, todo en mí va perdiendo fuerza y sentido, todo menos este pensarte en cualquier parte, en verte en cualquier color, en sentirte entre tanta gente, en recordarte en cualquier canción.
Aquí estás, desordenando cada verbo de estas líneas estampadas de torturas mentales que no son más que réplicas de una reiterada emoción.
Ahí sigues, creciéndome por dentro, desorientándome el pulso, capitaneando mis noches como esta luna que me observa atenta para luego evitarme tras su velo blanco mientras le guiña el ojo a alguna constelación.


sábado, 8 de junio de 2013

Destino aparente

18 de mayo de 1999

Un día más dejando constancia del paso de mis días en otro nuevo cuaderno, quién me iba a decir que gracias a mis clases de inglés, o mejor dicho, al abandono de las mismas, iba a empezar a aprovechar aquel cuaderno de apuntes a modo de diario, ya he perdido la cuenta de los que he venido estrenando todos estos años. 
Hubo un tiempo que le dedicaba horas a la compra de cada uno, la portada no me importaba, sólo necesitaba que fuese rígida, lo más importante era el tacto del papel, si al abrirlo no me resulta agradable buscaba otro, luego elegir una buena estilográfica, y digo buena porque cuando me da por escribir no quiero que me falle. 
Un día dando un paseo por esta ciudad tan vacía de ti y tan llena de turistas vi un grupo de chicos sentados en la terraza del Café La Plaçeta dibujando como si estuviesen sometidos a un duelo, me acerqué a ellos, ilustraban con pluma y restos de café a transeúntes de la zona con una destreza envidiable, me quedé un buen rato observando su trabajo y el material con el que creaban tanta belleza. Me acerqué a ellos para saber qué clase de cuaderno aguantaba la humedad de sus pinceladas, acto seguido me fui a una librería para adquirir un Moleskine, ya iba siendo hora de mimar un poco mis escritos, cederles un aposento a mis verbos entintados de angustia, resguardar mis contadas alegrías y mis innumerables penas en cuadernos más dignos.
No sé porque me ha venido a la mente "para cuando lo lean mis hijos". ¡Qué ingenuidad la mía! Creo que a estas alturas de mi vida ya no va a suceder, a no ser que ponga un anuncio en el periódico diciendo "hombre separado con destino aparente pretende tener hijos para dejarles una herencia de cuadernos encharcados de desamor".
Quiero que sepas que tener hijos no es algo que me haya quitado el sueño porque de eso ya te encargaste tú, prueba de ello está en este cuaderno y los que le preceden, todos están dedicados a ti, hablan contigo como si estuviese mirándote a los ojos, observando el carmín de tus labios, los gestos de tus manos.
Cada día me pregunto qué será de tu vida, que será de la mía si me sigo refugiando en esta rutina, cada día te escribo una carta que no te llegará porque está cosida a unos cuadernos que guardo como tesoro, cada día al escribirte me imagino tu cara de sorpresa al saberte protagonista de todas estas hojas, tantas como días que llevo siéndole fiel a este amor que se hizo dueño de mi tiempo, de numerosas estilográficas e incontables cuadernos. 
Mañana será otro día, con su amanecer distinto, con el sol brillando sin vergüenza o escondido tras las nubes, mañana será otro día con noticias distintas, me cruzaré con personas distintas, pero yo seguiré con mi destino aparente.

jueves, 26 de enero de 2012

Otorgándose

Sentada en el sofá de esa peluquería, a la espera de su turno, ojeando revistas de estilos nada parecidos al suyo,  sacaba un bloc, una minúscula cajita con unos lápices y una goma,  podías verla resistiéndose al lápiz, al sonido de sus trazos sobre el papel un tanto rugoso, observaba cada átomo de luz sobre un papel de revista brillante para reproducirla en su cuaderno. ¡Crear por crear! -me comentaba-, que sepas que esto sólo me sirve de terapia, quiero curarme de una angustia insistente, quiero olvidar mi falta de lucidez por dejar irse de mi lado la persona que más me hizo sentir, quiero otorgarle a mi egoísmo este placer en el que sólo se implican mis manos, sólo estoy yo. Con un lamento en sus ojos se incorporó para dirigirse al lavacabezas, yo me quedé observando la misma revista que había tenido ella en sus manos y entre sus hojas quedó olvidado un pequeño lápiz azul. Se lo acerqué, me dio las gracias y arrancó de su cuaderno lo que hacía unos minutos había estado bocetando.