Mostrando entradas con la etiqueta pueblo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pueblo. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de julio de 2017

Dos secretos

Alcalá de Henares - 21 de Junio de 1978


Querida Alicia
Dudo que esta carta llegue a tiempo de felicitarte en tu santo, pensaba hacerlo por teléfono pero en qué hora se ha tenido que enfadar tu madre con tu tía Carmela. El pasado jueves mi madre habló con la abuela y parece que la cosa pinta mal, no hay ni ganas de reconciliación. Y todo porque se enteró que tu padre les vendió el aceite a un precio más alto que a Antonio el del bar, esta es la versión que tenemos en casa, sólo espero que pronto haya un entendimiento y vuelva todo a la normalidad.
Recuerdas aquel costurero que me regaló mi tía Nati, como no tiene hijas quiere dejarme su legado de costurera, pues si se entera que transformé su costurero en una caja preciosa para guardar recortes de revistas y nuestra correspondencia me mata. Hoy he comprobado que nuestra última carta fue escrita hace un año y dos meses y mira por donde me han venido ganas de escribirte.
Me dejaste intrigada en tu última llamada con el noviazgo de Julián y tu prima Carlota, aún estoy que no me lo creo, no sé cómo puede aceptar Carlota ir del brazo del mayor mujeriego de toda la costa malagueña.
No sé si estaré para la fiesta de Estepona, a mi padre le han cambiado las vacaciones, si en el coche del tío Pedro hay un hueco posiblemente me presente por sorpresa delante de mi abuela, la pobre está deseando verme con el mantón que me compró y a mí me hace especial ilusión lucirme con él, aunque si no puede ser lo luciré en agosto. Ojalá este verano coincidamos de nuevo todos los de siempre, me contó Tere que a la abuela de David la operan para agosto y seguramente no veranee en el pueblo este año. Me reí tanto cuando me dijo que a Chesco le está saliendo pelusa en el bigote y a Rafa y Adrián les está cambiando la voz, mi madre cree que de este año no pasa que tenga el periodo. Me muero de ganas de disfrutar de las noches pidiendo deseos a las estrellas fugaces mientras busco encontrarme con la mirada de Jose, sólo por él sería capaz de quedarme a vivir en el pueblo, pero convivir con mi abuelo es un martirio, no sé como mi abuela lleva tantos años soportándole. 
Si tuvieses teléfono ahora mismo te estaría preguntado si es cierto que Charito va a dar clases de repaso en la casa de Cultura todo el mes de julio y parte de agosto. Este año se me han atragantado las asignaturas de Matemáticas y Ciencias y mi madre se ha empeñado en que haga cada día una hora de repaso con ella, con lo mal que me cae. 
Acabo de escuchar en la radio, "Háblame de ti" de Los Pecos, madre mía mi vecina Rosa y yo estamos locas, a mí me gusta Javier y ella se desvive por Pedro. Rosa dice que ha rellenado una solicitud a través de la revista Superpop para asistir a un especial que van a hacer en el programa de Aplauso, si eso ocurre espero poder avisarte con tiempo para que me veas en la tele. Aunque tampoco me quiero hacer ilusiones, mi madre me ha dicho que si no apruebo en septiembre las asignaturas que me quedan para pasar a 8° ya me puedo ir olvidando de Pecos y Pecas, así que las clases de Charito van a ser sí o sí. Por cierto, te llevaré recortes de fotos de Miguel Bosé, por si quieres que te ayude a forrar una carpeta parecida a la mía, Rosa compra cada semana revistas y cuando se las ha leído me las regala.
Bueno, voy a ir despidiéndome que me duele la muñeca de tanto escribir, a ver si respondes rápido. Dale un apretujón a Miguelín y Merceditas, besos a tus padres y ya sabes, para ti una poca leche, ¡jejeje! 
PD: Tengo dos secretos para que me guardes este verano, no aptos para dejarlos escritos.

domingo, 6 de abril de 2014

Necesito un pueblo

Cada vez que te escucho decir —¡nos vamos cuatro días al pueblo!— pienso que se me escapa otra oportunidad, y mientras pienso en como retenerla ya te has ido.
Si pudiese fabricar la valentía no me habría tirado cuatro días preparando una carta para pedirte que no te fueras o incluso para decirte que aunque te vayas seguiré esperándote, de nuevo en mis manos una carta que no tocará las tuyas, una carta que describirá mis miradas mudas y mis silencios sordos, una carta con palabras ciegas que se han acostumbrado a quedarse aquí, dejándome el sabor de no haber encontrado el momento por no reconocer que no encontré el valor.
Hace cuatro días que te fuiste y sigues en ese pueblo que he llegado a odiar sin tan si quiera visitarlo, aunque sé que no es odio sino celos, celos de pensar que ese chico que tanto nombras a tu vuelta haya conseguido más en cuatro días que yo en tantos años a tu lado.
Lo reconozco, necesito un pueblo donde jugar en callejuelas blancas y silenciosas siestas, un pueblo donde esconder mis miedos en sembrados de trigo con amigos nuevos, un pueblo con desayunos sin prisas y cenas sin horas, un pueblo con bicicletas sin frenos y libélulas sorteando charcos, un pueblo con olor a lavanda y jazmín, o lo que es lo mismo, necesito un pueblo donde poder olvidarme de ti.

sábado, 27 de abril de 2013

La culpa la tiene el cielo

Bilbao, 18 de Marzo de 1977


Querida Julia, ¡qué sorpresa verdad! 
Ni yo misma me creo estar robándole unas horas a esta tarde de sábado para coger papel y tinta, aunque a punto he estado de hacerlo con la vieja Olivetti de Guillermo pero es que si lo hago, parece que no desconecte de la oficina. 
Me pregunto si cuando leas estas líneas tendrás ya el título de modista colgado y enmarcado en la pared, ya sabes que puedes estrenarte haciéndome el vestido de madrina para la fiesta de agosto, que aunque queden algunos meses el tiempo pasa volando. Sé por mis primas que te va muy bien con Teo, a ver para cuándo el enlace, que de nuestra quinta eres la única que queda por vestirse de largo, aunque si te digo la verdad, deberías hacer como aquí en la capital, algunas parejas conviven juntas y no les une ningún papel, pero claro, eso a tus padres no les iba a hacer mucha gracia.
Yo cada día con menos tiempo para mí, el niño, el colegio, el trabajo, la casa... Los fines de semana si a Guillermo no le hacen trabajar el sábado solemos ir a la montaña a hacer un picnic con unos vecinos, así los niños y adultos desconectamos unas horas de la ciudad; los domingos un paseo por el centro camino del aperitivo en el bar de tío Candelario y luego para casa a comer y descansar, la única novedad para contarte es que ya tenemos reproductor de video, con lo que las tardes que nos quedamos en casa siempre tenemos una película de alquiler para ver, por lo demás, igual que siempre.
Ya está aquí la primavera y con ella el cambio de ropa, parece mentira lo que hace tener más luz por las tardes, al menos el día parece que cunde más; precisamente ayer tarde cuando volví del trabajo me enredé a organizar los armarios, he separado un par de bolsas con ropa de Julián que se le quedó pequeña antes de lo esperado, estos niños crecen por momentos, creo que su ropa le vendrá bien a Pedrito, y a tu hermana ni te cuento.
¡Ay Julia, os echo tanto de menos! no hay día que no recuerde aquel andén, aún sueño con aquella autopista férrea que iba alejándome de todo lo que me importaba para dirigirme a un lugar desconocido con más futuro, y sí, trabajando estoy desde que llegué, pero a veces siento que esa balanza de prosperidad no me recompensa. 
¡Se nota que hoy me he levantado melancólica eh! La culpa la ha tenido el cielo, sí, nada más levantarme me he asomado al balcón y me ha sorprendido verlo sin nubes y completamente azul, de ese azul que tan acostumbrados estáis por ahí; aquí lo habitual es verlo pálido y plomizo, bueno, como en la mayoría de ciudades industrializadas donde los muros de hormigón, pisos, calles y coches lo van coloreando todo de gris. Qué vida de contrastes, los pueblos andan faltos de servicios y comodidades y las ciudades sobradas de ruidos y olores pestilentes, demasiada sociedad haciendo y deshaciendo lo mismo un día tras otro.
Ojalá pueda escaparme unos días para el próximo puente de mayo, nos entregaron el coche hace un mes y Guillermo quiere hacerle un primer rodaje, espero que esta inversión con ruedas nos de más oportunidades de ir más a menudo a veros. 
Ahora me gustaría trasladarme en el tiempo, concretamente a aquellos sábados cuando queríamos bajar a la plaza para reunirnos con la pandilla y yo te ayudaba a tender las sábanas al aire libre en el antiguo corral de tu casa, espero poder hacerlo dentro de poco y no tener que acudir a los sueños. Necesito disfrutar unos días de alguna caminata recordando nuestros juegos de niñez, ir a beber agua a la fuente de La Secana, meternos en la fresca Ermita de San Nicolás a ponerle alguna vela al santo, asomarme a la loma de Punta Cabras a gritar nuestro nombre retando a nuestro eco, saturarme de aroma de romero, tomillo, estirarme en la hierba y dejarme acariciar por el viento mientras esperamos algún guiño de las nubes sacudiendo alguna que otra tormenta primaveral. ¡Sí Julia, necesito una dosis de algo sencillo, que huela a mis recuerdos! 
Tengo muchas cosas que contarte pero más ganas tengo de verte, bueno, a ti y a todos, te aseguro que voy a ser pesada con mi dosis de cariño, amenazo con pedir abrazos para dosificarlos en esta gris ciudad hasta los siguientes, así que ves avisando al pueblo entero, no es una amenaza, es que mi corazón con la edad y la distancia se ha vuelto exigente. Si no llegamos a colarnos en carretera para este puente hazme el favor de responder esta carta y ponerme al día de todo, sobretodo de ti. 
Es la hora de la despedida, esta es la parte que peor llevo y llevaré mientras haya tantos kilómetros entre la línea de mi ayer y el horizonte de mi futuro.
Me paro en este último párrafo para que fluya un suspiro y regalarte la primera dosis de abrazos que luego me cobraré en persona.

miércoles, 16 de enero de 2013

Mejor vuelve

25-01-1965
Querido Pablo
Aún no ha llegado febrero y ya empiezan a pintar los almendros el paisaje de las lomas y con ellos las ganas de saber de ti, todos los días espero al cartero con la ilusión que lleguen noticias tuyas y sin ellas voy dándole más motivo a la preocupación, me pregunto si te habrán cambiado el turno y es por eso que no tienes tiempo de escribirme. Asomada a la ventana he pensado en describirte en unas líneas lo que ahora mismo observo y pienso, por aquí no hay muchas novedades, el pueblo no ha cambiado nada, todo lo más sus gentes, los jóvenes más viejos y los viejos más añejos. Si vieras cómo está el valle de almendros florecidos, este año se han adelantado unas semanas. 
Mi madre sigue empeñada en que sea modista, me obliga a diario a coser prendas del ajuar y sólo pensando en compartir esas prendas contigo es como puedo pasar la aguja por tanta tela, ya sabes que lo mío es cantar. Mira por donde el sábado estuvimos merendando todas las chicas en casa de Encarna para celebrar su cumpleaños y cual fue mi sorpresa que se acercó Adela con su novio para proponerme cantar en "la cantina del chato" y que ahora regenta su hermano, para empezar sólo serían algunos sábados y domingos; no quiero hacerme demasiadas ilusiones, primero porque mi padre no quiere imaginarme entre sus tablas por tanta alma perdida en el alcohol y ojos perdidos en las enaguas y segundo por mi madre, que dice que teniendo el novio trabajando en Alemania no está bien visto, ya sabes que aquí vivimos y sobrevivimos del qué dirán ¿cuándo cambiará esto?
Menos mal que esta semana ya empezamos a ensayar con la comparsa de Santa Catalina, por aquí ya huele a carnavales y se empiezan a escuchar algunas chirigotas en las casas y tabernas, estoy segura que te gustaría estar aquí tanto como a mí verte disfrutándolas.
Tus padres están bastante bien, más tranquilos que la última vez que te escribí y es que tu hermana Isabel empieza a mejorar de salud, por fin dejaron de ir a aquel curandero que lo único que hacía era sacarle el dinero. Los convenció la mujer del practicante que le sugirió un médico de la capital; y debe ser bueno porque ya ha empezado a caminar sin ayuda de muletas, hasta se la puede ver por la calle intentando caminar cada día unos metros más, dice que en menos de un mes quiere llegar hasta la finca de Aurelio, con este empeño se ve más claro que entre estos dos hay un romance.
Y tu tío Agustín ahora quiere proponerle a Aurelio ser socio de un nuevo negocio, al parecer quiere empezar a elaborar quesos, ya ves, después de tantos años siendo escribiente del alcalde ahora le ha dado por dedicarse al campo, como siempre a tu tío no hay quien lo entienda; cuando le digo que lo que le hace falta es una mujer a su lado me cambia de tema diciéndome que en cuanto tenga por la mano el oficio de hacer quesos te enviará alguno para que sientas el pueblo bien cerca.
Tu prima Carmina ya ha dado a luz, dos niños preciosos que se parecen mucho a Kiko, si tuviese alguna foto de ellos te la enviaba, tu prima no hace más que pensar en el tiempo que pasará Kiko hasta venir a conocer a sus hijos, y yo pensando que si llega ese día vengas tú con él, para que puedas comprobar como yo que... a Sebastiana le sobran suspiros pensando en Josete que anda tirando los tejos a Juana, otra que va como loca buscando romper el compromiso de Matías y Candela, que por si no lo sabes ya hay fecha de casamiento.
Ya está medio pueblo pensando en el día de la boda, que siendo hija única del alcalde se prevee una fiesta tan grande como la de agosto. Imagínate, el pueblo entero sacará de sus roperos los mejores trajes para lucirse a juego con sus calles que estrenarán farolillos, baile y orquesta. Las damas de honor quedarán a la espera de ver volar el ramo mientras las niñas con sus trenzas y vestidos rosas las imitarán creyéndose ser princesas, y los niños de corto lucirán golpes ensangrentados y churretes de caramelo en sus mejillas...
Ahora mismo he parado de escribir porque me he quedado pensando en el abrazo que te daría y no digamos los besos, ya va a hacer ocho meses que te fuiste y no quiero imaginarme otro verano sin tí. A ver si con todas estas líneas consigo tener respuesta tuya, aunque si puede ser, mejor vuelve.