Llevaba días queriendo pasar por la ferretería y hacer esas pequeñas compras que se aplazan por falta de tiempo o aparcamiento, pero teniendo la tarde libre no puse excusas. Necesitaba una goma nueva para la cafetera, unas arandelas para unos tubos del lavadero y hacer la copia de una llave para el cuarto trastero y para rematar la tarde, me pasaría a recoger unos papeles por la gestoría.
La casa de mi tía Cándida quedaba cerca de mi trayecto así que decidí hacerle una visita. La encontré sola, rodeada de unas cajas de lata donde antes de tener fotos antiguas estuvieron llenas de infusiones o galletas. Al ver que tenía una tetera hirviendo en la cocina le propuse compartir con ella un té acompañado de algunas vivencias en imágenes, se levantó contenta y con agilidad dejando unas pilas de fotos encima de la mesa, la de veces que repasará esas fotos.
Siempre ha sido muy aficionada a la fotografía, no recuerdo haberla visto muchas veces sin una cámara en la mano, decía que el fotógrafo aficionado siempre debe estar preparado porque nunca sabe cuando le otorgará el momento una buena instantánea, lo mismo le hacía fotos a un paraje que a personas, a un gato que a una nube, para ella todo está en un punto de mira idóneo para ser plasmado. Aunque con los móviles actuales no creo que hubiese disfrutado, ella prefiere la robustez de una cámara y a ser posible réflex.
Se sentó a mi lado haciéndole hueco entre tanta fotografía a una bandeja que portaba dos tazas de té y un platito con galletas de canela hechas por ella, la repostería es otro de sus hobbys. La sala se ambientaba con música de Roberto Carlos, creo que de pequeño me aprendí algunas de sus canciones de tanto como se escuchaban en casa de mis abuelos.
La casa de mi tía Cándida quedaba cerca de mi trayecto así que decidí hacerle una visita. La encontré sola, rodeada de unas cajas de lata donde antes de tener fotos antiguas estuvieron llenas de infusiones o galletas. Al ver que tenía una tetera hirviendo en la cocina le propuse compartir con ella un té acompañado de algunas vivencias en imágenes, se levantó contenta y con agilidad dejando unas pilas de fotos encima de la mesa, la de veces que repasará esas fotos.
Siempre ha sido muy aficionada a la fotografía, no recuerdo haberla visto muchas veces sin una cámara en la mano, decía que el fotógrafo aficionado siempre debe estar preparado porque nunca sabe cuando le otorgará el momento una buena instantánea, lo mismo le hacía fotos a un paraje que a personas, a un gato que a una nube, para ella todo está en un punto de mira idóneo para ser plasmado. Aunque con los móviles actuales no creo que hubiese disfrutado, ella prefiere la robustez de una cámara y a ser posible réflex.
Se sentó a mi lado haciéndole hueco entre tanta fotografía a una bandeja que portaba dos tazas de té y un platito con galletas de canela hechas por ella, la repostería es otro de sus hobbys. La sala se ambientaba con música de Roberto Carlos, creo que de pequeño me aprendí algunas de sus canciones de tanto como se escuchaban en casa de mis abuelos.

