domingo, 17 de junio de 2012

Desorden monocromático

Siempre intentando ordenar mi desorden, si busco en mi armario no encuentro a la primera lo que busco, ¡no tengo remedio, sigo siendo un desordenado! 



En la pandilla nos organizábamos por tres tipos, los desordenados y desastres, ahí yo era el líder; los que desordenaban a ratos y ordenaban después, de este grupo eran la mayoría restantes; y luego estaban los meticulosos, que en realidad sólo había uno, Pablo. Entrar en su habitación era como entrar a una tienda de esas en las que eres atendido y no te dejan mover ni un sólo trapo, sus jerseys estaban ordenados por colores, tonalidades y estaciones, nunca había nada fuera de sitio y si por alguna razón entrábamos Albert y yo en su habitación e intentábamos hacerle la broma de ponérselo todo patas arriba él no hacía ni decía nada, creo que con ello consiguió que no lo hiciésemos eso más de tres veces, es más, creo que soportaba cualquier cosa de nosotros porque le servíamos de modelo para sus experimentos fotográficos.

jueves, 14 de junio de 2012

Desempolvando recuerdos



Llega el buen tiempo y toca hacer una limpieza más general a este apartamento, como cada año una limpieza más profunda, sacar lo mejor y lo peor de los rincones, extraer y remover recuerdos causados por pertenencias que ya ni nos pertenecen, limpiarle el polvo a las dudas, sacarle el brillo a las causas y motivos por las que se quedaron en eso, en recuerdos. Al final para volver a meterlo todo en cajas y encontrármelo de nuevo en la próxima limpieza y volverme a enojar por no haber eliminado tanto trasto dañino, de nuevo volveré a mirarlo todo con atención y le echaré la culpa a la música, a esas notas que se cuelan y localizan nuestras más recónditas células sensibles y nos traen el pasado como si lo estuviésemos viviendo ahora, como los sueños, como esos pensamientos, toda una serie de imágenes inexistentes y engañosas que casi puedes tocar.
Hacía tiempo que no sentía mis diecisiete años tan cerca, las manos de Iván han tenido la culpa, o mejor dicho, las notas de su piano. Iván es el hijo de un vecino que irrita al vecindario con su aprendizaje y ensayos, aunque he de decir que a mí nunca me molestó, quizás porque noto como prospera día a día, nadie nace enseñado y mucho menos para la música.

martes, 31 de enero de 2012

Amigos hasta ese instante


Querida Amelia
Últimamente vengo a menudo a pasar algunos ratos de silencio a mi apartamento, en casa de mis padres hay mucho ruido y no puedo concentrarme en nada de lo que me propongo, pero aquí es distinto, este minúsculo apartamento está cargado de recuerdos y como diría mi amiga Laura, "de buena onda". Siempre que llego abro sus cuatro ventanas, dejo que entre la luz, se instale conmigo y me haga compañía. Ya sabes que está bien situado y no muy lejos del centro, es por eso que cuando el portero me ve llegar me comenta que debería aprovechar el momento y alquilarlo, él sabe de algún que otro inquilino solvente encaprichado. Yo siempre le sonrío y le digo: No sé Julián, aún no me he decidido. Él lo sabe y yo también, este apartamento es mi único capricho, a parte de fumar claro; sí Amelia, aún no he conseguido dejarlo.
Hoy he revivido algo muy especial nada más entrar y cerrar la puerta he notado tu presencia, bueno, he de reconocer que siempre estás presente, me he dirigido a la cocina para prepararme una taza de café y hasta que me invadiera su aroma he decidido liarme un cigarrillo con un tabaco que mi vecino Aurelio me trajo de unos de sus viajes hace un par de semanas, leyendo la procedencia del mismo y la del café intentaba distraer mi mente de ese nerviosismo interior que se había instalado en el mismo instante que abrí la puerta.
Con la mezcla de aroma y humo me he dirigido al salón, observando las vistas desde el sofá ¿lo recuerdas? Muchos me dicen que ese sofá estaría mejor en la pared de al lado, que es más amplia, incluso que debería deshacerme de él por lo viejo que es, pero yo no les escucho, aquí, en este espacio sólo escucho a mi corazón, y él adora este sofá y lo quiere en el mismo lugar de siempre, sólo él y yo sabemos el por qué. Bueno, cuando leas esta carta tú también lo sabrás. Este sofá aunque te parezca extraño sigue acompañando parte de mis horas de descanso y de lectura. Este sofá conserva los mejores recuerdos que he vivido en este modesto apartamento y los mejores que he vivido junto a ti.
Hoy, subido a lomos de la nostalgia, entre café y nicotina, ha sonado el teléfono y ha sido entonces cuando se ha instalado la imagen de tu cuerpo lánguido sobre el sofá y he empezado a recordar aquel veintisiete de agosto.

jueves, 26 de enero de 2012

Otorgándose

Sentada en el sofá de esa peluquería, a la espera de su turno, ojeando revistas de estilos nada parecidos al suyo,  sacaba un bloc, una minúscula cajita con unos lápices y una goma,  podías verla resistiéndose al lápiz, al sonido de sus trazos sobre el papel un tanto rugoso, observaba cada átomo de luz sobre un papel de revista brillante para reproducirla en su cuaderno. ¡Crear por crear! -me comentaba-, que sepas que esto sólo me sirve de terapia, quiero curarme de una angustia insistente, quiero olvidar mi falta de lucidez por dejar irse de mi lado la persona que más me hizo sentir, quiero otorgarle a mi egoísmo este placer en el que sólo se implican mis manos, sólo estoy yo. Con un lamento en sus ojos se incorporó para dirigirse al lavacabezas, yo me quedé observando la misma revista que había tenido ella en sus manos y entre sus hojas quedó olvidado un pequeño lápiz azul. Se lo acerqué, me dio las gracias y arrancó de su cuaderno lo que hacía unos minutos había estado bocetando.


martes, 1 de noviembre de 2011

Quién de los dos

Quién detendrá al amante,
quién de los dos lo hará.

Quién recordará sus besos robados una tarde,
quién destruirá las caricias robadas al viento.

Quién mirará hacia atrás entre la multitud,
quién observando la luna creerá que hay alguien más.

Quién masticará la rabia de no poderse ver una noche,
quién recordará esa nota en un café.

Quién guardará una foto en el fondo de un cajón,
quién tirará la primera carta.

Quién detendrá al amante poeta...




jueves, 27 de octubre de 2011

Intentando dibujar a E. Hopper

Abriendo un cajón han aparecido algunos dibujos y bocetos hechos por mi amiga y eso me ha hecho recordar cuando íbamos a tomar café "unas cuantas mamás" todos los viernes después de dejar los niños en el colegio, hacíamos tiempo en una cafetería cercana para volverlos a recoger, así que teníamos por delante dos horas y media para poner el mundo al revés, permanecíamos sentadas alrededor de una minúscula mesa fría de mármol donde sólo había espacio para seis tazas, un servilletero y una servilleta estampada de trazos nuevos.

jueves, 6 de octubre de 2011

Hasta siempre Steve


Nunca olvidaré la cara de todos los alumnos que allí estábamos, en aquella academia de informática, rodeados de MS Dos cuando vi por primera vez una manzana mordida de colores. Apareció un Sr. con una maleta en mano y extrajo de ella un Apple Macintosh, bueno, eso lo sé ahora, pero al extraerlo de la maleta no sabíamos qué podía ser aquello, nos imaginamos en seguida que se trataba de un ordenador por la pantalla y el teclado, pero cuando sacó el mouse no nos podíamos imaginar lo que vendría después, una increíble demostración de ese Sr, técnico de Apple. Encendió el aparato y en la luz de la pantalla blanca

domingo, 2 de octubre de 2011

Amélie, Amelia... ella y sus manos


"Querida Amelia, intento cada día no tropezarme con el recuerdo y olvidarme de todo lo que llegué a sentir a tu lado, pero es levantarme y estás todas las mañanas en cada reflejo del espejo que me observa con lástima, no hay momento del día que no recuerde tus ojos y el silencio de sus miradas, tu sonrisa y el sonido que me brindaba su gesto. Hoy escuchando aquella canción "a love so beautiful" me ha asaltado el recuerdo del primer contacto con tus manos, recuerdo cuando observaba esos largos dedos y quedaba perplejo imaginándome rozarlas un solo instante, si en aquellos momentos hubiese imaginado que ellas recorrerían unos meses más tarde mi cuerpo me habría desvanecido hasta sentado intentando escribirles una poesía. La primera vez que me fijé en ellas fue ante aquella máquina de escribir, tímida y prudente sin levantar la mirada de aquel teclado que dominabas con una velocidad inigualable, permanecías cabizbaja y concentrada, me pregunto si te diste cuenta que no te quitaba ojo, algo en aquellas manos me paralizó, acababa de llegar de hacer unas visitas y no sabía que habían incorporado nuevo personal en el departamento de administración, normal, yo por aquel entonces era un simple comerciante y poco paraba por allí. Desde el momento en que te vi intenté descubrir tu rostro pero estabas oculta tras aquella melena larga que hacía a la vez de refugio para tu timidez. Ese mismo día me prometí averiguar el nombre de la dueña de esas manos...  Amélie en tu querida Francia... Amelia en tu nuevo trabajo.
¡Nunca olvidaré tu nombre Amelia, nunca olvidaré tus manos Amélie!"

lunes, 5 de septiembre de 2011

Le ballet

Ayer esperando que la lluvia y las tormentas amenazantes que según el hombre del tiempo iban a caer me senté en el sofá con la intención de dejarme llevar de nuevo con un lápiz, intentando dibujar posturas humanas me salió este personaje, es sólo un boceto a grafito en papel Canson de 90g rugoso, vamos, el de bocetos. Después de ver que la